«Como hijos escogidos de Dios y por medio de Cristo Jesús vamos a su presencia sin culpa ni mancha.» (cfr. Ef 1, 4) y repitiendo como el publicano «Dios mío, ten piedad de mí que soy un pecador.» (Lc 18, 13c).

Hoy vamos a unirnos en oración clamando al Señor por nosotros y por el mundo entero para poder afrontar con fe y confianza lo que estamos viviendo.

Dispón de un momento, cierra tus ojos, abre tu entendimiento, oído y corazón para recibir todo el poder y unción de la oración comunitaria. «Pues donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, ahí estoy yo en medio de ellos.» (Mt 18, 20).

Sobre el autor

Deja un comentario

*

6 − uno =

captcha *