El sexo y el amor no son lo mismo. La mejor prueba de amor no es acostarse juntos. Al contrario, la mejor prueba del amor es no tocarse sexualmente hasta el día del matrimonio. La verdad es que sólo así puede la novia estar segura de que su pretendiente no es un seductor. Es ahí donde se revela si el novio está de veras enamorado o si es un seductor nada más. Amor, noviazgo, matrimonio, vida en pareja, hijos y familia son cuestiones demasiado valiosas para ser tomadas a ciegas. El amor no es un momento de éxtasis; es toda una vida de andar juntos, sostenerse juntos, consolarse juntos y juntos crear una familia. «Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían.» Cantares 8:7

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