«Aquéllos que proclamen Mi gran Misericordia, Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte como mi Gloria, aunque los pecados de las almas fuesen negros como la noche.» Nº 378.

«Esta es la hora de la gran Misericordia para el mundo entero. …En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de mi Pasión.» Diario, Nº 1320.

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