Jesucristo en el Sermón del Monte, nos aconseja que olvidemos la injuria y amemos al injuriador «Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen., haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.»  (Mateo 5:44) Es una idea revolucionaria que a simple vista parece absurda, y que sin embargo da resultado. La han comprobado miles de personas desde ese día en que Cristo la expuso, pero ha habido otras tantas que la han descartado por haberles parecido demasiado dura. Y es que lo es sin la ayuda de Dios. Él es el único que nos puede ayudar a amar hasta ese extremo. Llevó a la práctica su enseñanza cuando perdonó a sus verdugos desde la cruenta cruz en que lo clavaron, y luego ayudó al mártir Esteban a hacer lo mismo cuando lo estaban apedreando. No optemos por el camino fácil; armémonos más bien, como Esteban, de ese amor que Cristo nos ofrece. Él no promete librarnos de esos

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