ÉL CUIDA NUESTRO CORAZÓN

 

El hombre responde a estímulos exteriores. Si esos estímulos son buenos, el hombre se comporta bien; si son malos, procede mal. Por algo dicen los expertos en la informática: « ¡Basura que entra, basura que sale!» Esta característica del ser humano se nota más que nunca en estos tiempos en que nos ha tocado vivir, porque el alma de la sociedad actual se asemeja a un caldo de cultivo para todo delito y violencia imaginables. A este ambiente violento se acerca hoy Jesucristo, el Hijo de Dios, como cuando se acercó a Jerusalén, y al igual que lloró por ella, llora por nosotros y nos dice: « ¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz!» (Lucas 19:42) Porque Él no sólo puede sino que quiere darnos su paz. Si se la aceptamos a cambio de la violencia, esa paz, que es más grande que lo que nuestra mente finita puede entender, cuidará nuestros corazones y nuestros pensamientos desde ahora y para siempre.