ESPÍRITU SANTO

pentecost“Les daré un corazón nuevo, y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo.  Les quitaré del cuerpo el corazón de piedra y les pondré un corazón de carne.  Infundiré mi Espíritu en ustedes para que vivan según mis mandatos y respeten mi órdenes” Ezequiel 36,26-27.
“En verdad, les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Intercesor no vendrá a ustedes.  Pero si me voy, se lo mandaré.  Y cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, los introducirá a la verdad total.  Él no vendrá con un mensaje propio sino que les dirá lo que ha escuchado, y les anunciará las cosas futuras” Juan 16,7.13.
“…y yo rogaré al Padre y les dará otro Intercesor que permanecerá siempre con ustedes.  Este es el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce.  Pero ustedes saben que Él permanece con ustedes, y estará en ustedes” Juan 14,16-17.
“…No cuentan el valor ni la fuerza, sino sólo mi Espíritu”. Zacarías 4,7.
“Yavé entonces me dijo: ‘Habla de parte mía al Espíritu, llámalo, hijo de hombre, y dile de parte del Señor Yavé: Espíritu, ven por los cuatro lados y sopla sobre estos muertos para que vivan’” Ezequiel 37,9.
“Después de esto yo derramaré mi Espíritu sobre todos los mortales.  Tus hijos y tus hijas hablarán de parte mía, los ancianos tendrán sueños y los jóvenes verán visiones.  En aquellos días, hasta sobre los siervos y las sirvientas derramaré mi Espíritu” Joel 3,1-2.
“Mi bautismo es bautismo de agua y significa un cambio de vida.  Pero otro viene después de mí y más poderoso que yo y ¿quién soy yo para sacarle el zapato?  Él los bautizará en el fuego, o sea, en el soplo del Espíritu Santo” Mateo 3,11.
“Jesús le contestó: ‘En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios’” Juan 3,5.
“…y yo rogaré al Padre y les dará otro Intercesor que permanecerá siempre con ustedes.  Este es el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce.  Pero ustedes saben que Él permanece con ustedes, y estará en ustedes” Juan 14,16-17.
“En verdad, les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Intercesor no vendrá a ustedes.  Pero si me voy, se lo mandaré.  Y cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, los introducirá a la verdad total.  Él no vendrá con un mensaje propio sino que les dirá lo que ha escuchado, y les anunciará las cosas futuras” Juan 16,7.13.
“Además el Espíritu nos viene a socorrer en nuestra debilidad; porque no sabemos pedir de la manera que se debe, pero el propio Espíritu intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar.  Y aquel que penetra los secretos más íntimos, conoce los anhelos del Espíritu cuando ruega por los santos según la manera de Dios” Romanos 8,26-27.
“En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría y paz, paciencia, comprensión de los demás, bondad y fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo…” Gálatas 5,22-23.
“El Espíritu del Señor Yavé está sobre mí, porque Yavé me ha ungido.  Me ha enviado con buenas noticias para los humildes, para sanar los corazones heridos, para anunciar a los desterrados su liberación, y a los presos su vuelta a la luz” Isaías 61,1.
“¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que Dios mismo puso en ustedes?  Ustedes ya no se pertenecen a sí mismos” 1ª Corintios 6,19.
“El Señor es el espíritu y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” 2ª  Corintios 3,17.
“Ustedes también, al escuchar la Palabra de la Verdad, el Evangelio que los salva, creyeron en Él, quedando sellados con el Espíritu Santo prometido, el cual es el anticipo de nuestra herencia…” Efesios 1,13-14.
“Mientras comía con ellos, les mandó: ‘No se alejen de Jerusalén, sino que esperen lo que prometió el Padre, de lo que ya les he hablado.  que Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días’.  …sino que van a recibir una fuerza, la del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los límites de la tierra” Hechos 1,4-5.8.
“Pedro les contestó: ‘Conviértanse y háganse bautizar cada uno de ustedes en el Nombre de Jesucristo, para que sus pecados sean perdonados.  Y Dios les dará el Espíritu Santo; porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los extranjeros a los que el Señor llame’” Hechos 2,38-39.
“Cuando terminaron su oración, tembló el lugar donde estaban reunidos y todos quedaron llenos de Espíritu Santo, y se pusieron a anunciar con seguridad la Palabra de Dios” Hechos 4,31.
“Todavía estaba Pedro hablando en esta forma cuando el Espíritu Santo bajó sobre todos los que escuchaban la Palabra.  Y los creyentes de origen judío que habían venido con Pedro quedaron atónitos: ‘¡Cómo!  ¡Dios regala y derrama el Espíritu Santo sobre los no judíos!’.  Y era pura verdad: los oían hablar en lenguas y alabar a Dios” Hechos 10,44-46.